Cuando las cosas salen bien, todo nuestro ser tiene una transformación, que mejora nuestra imagen junto con las claras virtudes y habilidades que poseemos, este cambio se percibe desde nuestro interior (la mente) y se exterioriza poco a poco, maximizando esa luz armoniosa que adorna la apariencia de un hombre dichoso. Es en aquel momento que la verdadera esencia de la gloria sale a deslumbrar y crea una diferenciación mucho más marcada entre el éxito y el fracaso, percibimos sólo nuestra intensidad lumínica que aleja la oscuridad que se presenta en nuestro derredor. Mientras mejor nos va las sombras dejan de seguir nuestros pasos, se opacan y dejan de existir, las controversias e incertidumbres son solo la nube gris que se aleja en el horizonte de nuestro exito. Esto sucede cuando todo va bien. Pero si las cosas se invierten, los problemas aparecen, la incertidumbre juega con nuestra mente y esa pequeña sombra que se divis...
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