En algunas ocasiones la locura nos absorbe mientras descubrimos en la juventud el verdadero éxtasis.
No hay nada más peligroso que un joven sin libertad.
Todos en algún momento creamos una realidad hipotética, en la que nos divisamos como el ente supremo y casi patriarcal de todo lo que nos rodea. Nuestra imaginación cada vez más fuerte incita a nuestro ser tener el coraje de pasar de las ideas a los actos, de dejar la vergüenza en un costado y asumir la responsabilidad, de mirar con ojos abiertos y manos grandes el porvenir dictado por nuestra garra en cada paso que ejecutamos. Todos tenemos secretos profundos en los cuales nos arrullamos cada noche y pensamos cada mañana al abrir nuestros ojos, la imperante lucha entre el éxito y el fracaso.
La fascinación humana por tener poder y éxito, cuaja una de las dimensiones latentes en nuestra mente, es así de simple, queremos convertir en oro todo lo que tocamos y lo último en que pensamos es en nuestra transformación hacia un ser miserable, que se desprende de toda pasión de ayudar y acoge en su alma el principio del egoísmo como carta elemental a utilizar.
Es en este punto que perdemos nuestro éxtasis primario que nos encamina a la meta.
Las raíces nunca dejan de ser, no olvidan su configuración y jamás se alimentan de veneno.
Escoge tu camino, siéntete libre de guiar tu destino. Al final de cuentas todos llegamos al mismo punto.
Pero vuestro legado quedara impregnado en tu sangre.
Un árbol no se puede enderezar, pero un hombre que profesa la bondad y la solidaridad ni en penumbras de maldad cambia su esencia. Lo bueno no muere pero lo malo se aprende y el primer rector de todo acto es nuestra consciencia. Un consejo sabio: !Conviértete en un símbolo de tus propios sueños y emociones!.
Saludos,
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